RÍO DE JANEIRO.- El cantante que le dio voz a la bossa nova brasileña, Joao Gilberto, cumple hoy 80 años. Los festejará recluído, como estuvo en las últimas décadas: las pasó virtualmente encerrado dentro de su departamento en el elegante barrio de Leblon, en Río de Janeiro. Y aunque es verdad que no estuvo solo en esta movida, sino con músicos talentosos como Antonio Carlos Jobim, Roberto Menescal y Vinicius de Moraes, Gilberto fue el inventor de la rítmica de la bossa con la famosa batida. Se le ocurrió tocar de una manera que pasó a la historia precisamente con su nombre.

¿De qué se trataba? Mientras el pulgar derecho sostiene el pulso básico, sus vecinos, el índice, medio y anular atacan en forma sincopada y siempre variada las refinadas armonías que ofrece la mano izquierda sobre el diapasón.

Gilberto lo hizo con la canción "Chega de saudade", con la que se hizo conocer en todo Brasil en 1958. A partir de él, esta batida se extendió a numerosos guitarristas.

Hoy, mientras se multiplican por el país los conciertos, exposiciones y otros eventos, el protagonista se mantiene firme en su posición de encierro, y no tiene programado ningún espectáculo para celebrar el ingreso en su novena década de vida. Pero sí promete volver al escenario en septiembre, cuando brindará un espectáculo en San Pablo el día 3 y, una semana después volverá a presentarse en Río para un público de 2.500 personas. Ese show será transmitido en vivo, vía satélite, a más de 200 salas de cine de todo el mundo.

Poco más de medio siglo después de grabar "Chega de saudade", el artista nacido el 10 de junio de 1931 en la ciudad nororiental de Juazeiro do Norte, en el estadio de Bahía, sigue siendo hoy un mito y la figura de referencia para los artistas de la canción popular brasileña. "Joao me enseñó todo. Sobre todo me transmitió una idea fuerte del destino de Brasil, de la tarea de los brasileños, de la misión de la lengua portuguesa. Todos mis sueños ganaron substancia cuando escuché el disco ?Chega de Saudade? en 1959", reveló Caetano Veloso.

Otro enorme artista como Chico Buarque confesó que, cuando escuchó por primera vez a Joao Gilberto, dedicó semanas a intentar reproducir con su guitarra los acordes.

Según el crítico estadounidense Jon Pareles, de "The New York Times", Gilberto logró poner una escuela de samba completa en seis cuerdas. "Con su estilo silencioso y los rigurosos límites autoimpuestos que adoptó, Joao Gilberto es la representación cabal de la bossa nova", sentenció. (DPA-Especial)